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CAPÍTULO 01 | EL OTRO CHAT

Todo empezó con una conversación como cualquier otra, de esas que salen de un tema improvisado y no buscan llegar a ninguna parte. De esas ideas que se quedan en la conversación y después nadie vuelve a mencionar. Pero esta vez, una de esas ideas se quedó dándonos vueltas. Antes de Velada éramos simplemente dos…

Todo empezó con una conversación como cualquier otra, de esas que salen de un tema improvisado y no buscan llegar a ninguna parte. De esas ideas que se quedan en la conversación y después nadie vuelve a mencionar.

Pero esta vez, una de esas ideas se quedó dándonos vueltas.

Antes de Velada éramos simplemente dos amigas hablando.

Habíamos dejado de trabajar para dedicarnos a nuestros hijos. Era una de las mejores decisiones que habíamos tomado, pero empezábamos a extrañar esa parte de nosotras que necesitaba hacer, crear y pensar en algo propio. Queríamos volver a tener un proyecto que nos emocionara y que, por un rato, nos hiciera hablar de algo más que quién había comido, quién había dormido y quién necesitaba que le limpiaran las manos.

La idea de hacer algo juntas empezó a aparecer cada vez más seguido. Hasta que un día dejamos de hablar de hacer algo y empezamos a hablar de qué hacer. Y la respuesta llegó con el tiempo: pijamas. Pero solo había un pequeño detalle: no sabíamos absolutamente nada de confección.

Bueno, quizá no era solo un pequeño detalle. No sabíamos de telas, producción, inventarios ni de todo lo que implica hacer ropa. Tampoco sabíamos dibujar lo suficiente para que alguien entendiera nuestras ideas. Lo que sí sabíamos era que queríamos estar cómodas, sin vernos desarregladas, vernos bien sin esforzarnos tanto.

Queríamos buenas telas, pijamas bonitas y funcionales, prendas que realmente aguantaran nuestro día a día. No queríamos la típica pijama de seda con encaje que se ve espectacular, pero que no necesariamente funciona cuando tienes un niño encima, estás recogiendo el desorden o simplemente quieres dormir con algo que no se desacomode. Y, por supuesto, queríamos pijamas con bolsillos. Nos parecía lo mínimo.

Después vino todo lo demás: buscar referencias, mandarnos fotos a cualquier hora, guardar cosas en Pinterest, empezar a descubrir qué nos gustaba y qué definitivamente no. Poco a poco fuimos entendiendo que no queríamos hacer simplemente una pijama bonita, queríamos hacer la que nosotras estábamos buscando y no encontrábamos: una pijama cómoda, funcional y bonita para nuestro día a día.

Todavía no teníamos oficina, ni muestras, ni idea de todo lo que nos faltaba por aprender. Lo que sí teníamos era cada vez más mensajes que mandarnos.

Hoy tenemos dos chats.

En uno hablamos de todo: los niños, la vida, los planes, cosas que nos pasan, cosas que tenemos que resolver.

El otro se llama Velada.

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